Rutas · El Cocuy
Nuestra expedición al Parque Nacional Natural El Cocuy
Cinco días y cuatro noches desde Sopó hasta el nevado. Frailejones en flor, un venado de cola blanca y cuatro carpas bajo un cielo sin una sola nube.
Hace poco emprendimos uno de esos viajes que se quedan grabados en la memoria: 5 días y 4 noches rumbo al Parque Nacional Natural El Cocuy. Salimos de Sopó con la emoción a tope, sabiendo que la carretera era apenas el comienzo, y desde el primer día la ruta nos regaló escenas sorprendentes. Cruzamos el imponente Cañón del Chicamocha, con su paisaje árido y profundo que parece sacado de otro planeta. Cada curva era un mirador, cada parada una excusa para admirar.
El camino nos llevó por el páramo de Chita, donde los frailejones nos recibieron en plena floración bajo un cielo azul intenso que nos permitió ver con total claridad los picos nevados. En el trayecto, nos encontramos con un venado de cola blanca, endémico de los Andes — algo que nos emocionó profundamente como colombianos, ya que a la mayoría solo los conocemos de las películas navideñas. Para nosotros, los nevados no son solo paisajes hermosos: son símbolos profundamente queridos que nos conectan con nuestra tierra y nuestra cultura.

Cada noche armamos las carpas en lugares donde el cielo se abría de par en par: millones de estrellas iluminaban el campamento, recordándonos lo pequeños que somos frente a tanta inmensidad.
Dormir en esas condiciones, cocinar en medio del páramo y despertar con el viento frío en la cara fue parte de la magia.
Después de días en la carretera y una caminata suave de unas tres horas hasta una hermosa laguna que todavía mostraba los picos nevados de fondo, entendimos que esto era más que un viaje: era la prueba de que en Colombia todavía existen lugares salvajes e intactos, y que para llegar hasta ellos solo se necesita el valor de ponerse en marcha.